viernes, 30 de julio de 2010

DECISION ATINADA: UNA GRAN CARCEL PARA UN GRAN BALNEARIO


El senador José Mujica, hoy Presidente de la República, no tuvo empacho -fiel a su estilo sencillo, claro y honesto- cuando el año pasado visitó Punta del Este, se reunió con operadores y visitó el Hotel Conrad, en reconocer que “el turismo”, ineludiblemente es uno de los sectores generadores de más divisas para el país.
Eso es reconocer una realidad que por la razón que sea, Mujica no conocía o no atendía, por aquel concepto que lo llevó a pronunciar hace más de 6 años una frase célebre: “los argentinos vienen a lagartear”.

Ese hombre, aquel senador, hoy es el primer mandatario del Uruguay, ese Uruguay que increíblemente tiene como principal titular en todos los medios, todos los días, la problemática carcelaria.
¿Debiera ser ese el título principal?, sin dudas no. Lo que está pasando es fiel reflejo de una realidad real, cruda, tangible, dolorosa. Y no pasa por caer en la frasecilla “tan” de políticos, de que esto se arrastra de hace tanto o cuanto tiempo. Es momento que el Estado, que somos todos, definitivamente busque soluciones, para que compatriotas -cuyas acciones no compartimos, porque han matado, han violado, han herido y han destrozado familias-, no mueran quemados en una cárcel, pero tampoco pasen años y años cultivando el ocio sin posibilidad alguna de recuperarse y volver a la calle con chances de ser gente de bien.

Por estos días, la sociedad maldonadense toda, está enfrascada en una gran discusión, luego que se afirmara la intención del Poder Ejecutivo, de transformar la cárcel de Las Rosas, en un establecimiento de reclusión regional, es decir, con una capacidad mucho más amplia que la actual; y no importa si van a trasladar reclusos de aquí o de allá. Al fin de cuentas, mientras haya lugar, los traerán de todas partes.
Por estos días, también algunos actores políticos, de todos los partidos, hacen su zafra, politizando el problema, obviamente, porque ese es “su palo”. Algunos esgrimiendo razones en un sentido o en otro, coherentes, tendientes a aportar ideas; otras no tanto, simplemente emitiendo opiniones políticas para no quedad fuera del tapete… faltaba más.
La realidad por múltiples razones, indica que aquello que manifestó el hoy Presidente de la República (las divisas del turismo) contrasta duramente con el hoy pretendido intento de regionalizar la cárcel de Las Rosas. Pareciera lisa y llanamente una incoherencia, que nada tiene que ver con la Emergencia Carcelaria, ni con el cuidado de los sectores más productivos del país.

Imaginémonos la instalación de una fábrica de autos en el corazón del área agropecuaria más importante del país; o el florecimiento de curtiembres a orillas de la Laguna del Sauce o Rincón del Bonete. Parecen tontas estas comparaciones, pero sirven para ver con la lupa los daños que pueden provocar algunas decisiones. Valoro aquellos que entienden y deciden en función de lo que es la sustentabilidad.

¿Es el área circundante a Punta del Este el lugar ideal para erigir una cárcel de grandes dimensiones?. Pareciera que no, porque el principal polo turístico del país está rodeado por miles de hectáreas donde florecen los emprendimientos agropecuarios, las chacras marítimas, las grandes residencias de campo para el descanso.
¿Y que hay de aquellos inversores que se pretenden atraer?. Seguramente todo se desvalorice rápidamente en el entorno de un establecimiento de reclusión que podrá tener 1.000, 2.000 o más reclusos, porque ese es otro detalle: nadie sabe cual será el límite.
Tonta parece alguna pregunta que ha surgido por ahí, respecto a si alguien que va de paseo a alguna parte del mundo, pregunta si hay una cárcel. La verdad, nadie lo hace, obviamente, como nadie que venga a Punta del Este por una semana o dos semanas lo va a hacer
El punto está en aquellos que tienen el potencial económico como para invertir en la zona, o en cualquier zona.
Esto no es Brasil o Estados Unidos. Esto es Uruguay, y todo es más pequeño, más cercano; las distancias son cortas. El estallido de un problema en una mega cárcel ubicada a 10 minutos del principal balneario uruguayo, va a repercutir en el principal balneario uruguayo, porque se hablará del problema en la cárcel de Punta del Este. Pero peor aún, repercutirá -y negativamente- en uno de los principales motores de la economía uruguaya: el turismo, ese turismo que “alucinó” al hoy presidente cuando era Senador de la República.

Alguien dirá, “pero nadie quiere tener una cárcel en el fondo de su casa”, y es una realidad, nadie desea eso. Pero la discusión no pasa por si a los maldonadenses les gusta o no una cárcel, la discusión debe pasar por elegir un lugar adecuado, sea donde sea, para que el proyecto de normalización del sistema carcelario uruguayo, sea sustentable en el tiempo y no solo un parche.
¿Por qué no una cárcel modelo, amplia, actualizada, al norte de la ciudad de San Carlos, sobre Ruta 39?. ¿Porqué no una cárcel al noroeste, sobre la Ruta 60?.
¿No será que la empresa adjudicataria de la licitación directa, por excepción, para llevar adelante la ampliación de Las Rosas, hizo alguna oferta tentadora para seguir ampliando las obras?.

Es curioso, o llamativo al menos, que justo a 10 kilómetros de Punta del Este se decida construir una cárcel regional, mega cárcel o como se le quiera llamar, cuando en realidad la adjudicación de las actuales obras de ampliación, apuntaron a descomprimir la situación de una cárcel que llegó al límite, al extremo que se produjeran hechos de tanta gravedad como la muerte de dos reclusos.
O ya todos olvidamos que hace una treintena de años Las Rosas fue construida para no más de 150 reclusos y llegó a un pico que rondó los 500 hace dos años.
Se proyecta una cárcel regional, pero quienes la proyectan, en tanto, no reparan en la situación actual de esa pocilga: deterioro, riesgo de incendio, riesgo de fugas, estado sanitario deplorable, hacinamiento absoluto, precaria asistencia sanitaria.

Parece una locura, pero todo indica que para un gran balneario se quiere construir una gran cárcel, como si no hubiese en toda la región un lugar más adecuado. Así seguiremos emparchando, bien a la uruguaya, atándola con alambres.
Pan para hoy hambre para mañana.

miércoles, 21 de julio de 2010

UN LIBRO SOBRE MIGRACIÓN ADVIERTE LOS RIESGOS DE LA MIGRACIÓN EN MALDONADO


Presentaron el libro “Maldonado sus nuevos desafíos - Un estudio sobre migración y trata de personas en el Este de Uruguay”, de Juan Miguel Petit, consultor de la Organización Internacional de Migraciones (OIM). La publicación, sugiere acciones de sensibilización acerca de los peligros que implica la migración dentro y fuera de fronteras, y su lanzamiento fue acompañado por altas autoridades departamentales y nacionales como el presidente del INAU.

La obra promovida por la Organización Internacional de Migraciones (OIM), con investigación y redacción de Juan Miguel Petit y la asistencia técnica de Pilar Urraburu, fue presentada este viernes, durante un acto celebrado en el salón de actos de la intendencia de Maldonado, al que asistieron el director general de Integración y Desarrollo Social del municipio, maestro Gustavo Salaberry; el presidente del directorio del INAU, psicólogo Víctor Giorgi; la directora de Derechos Humanos del MEC, María Elena Martínez; el redactor del libro, doctor Juan Miguel Petit y la encargada de la misión en Uruguay de la OIM, Susana Leonardi.
En su página 71, el libro afirma que el “fenómeno de la trata no suele ser encarado como un problema real”, aunque sí hay “una creciente preocupación” por realidades que se viven como nuevas, acuciantes y explosivas. La actividad de los trabajadores sexuales (como suele ocurrir en todo el país) es ajena a políticas interdisciplinarias de asistencia.
Según testimonios de organizaciones barriales y educadores vinculados a programas asistenciales y recreativos, “en las zonas más carenciadas se convive con casos de abuso o explotación sexual que a veces demoran en ser detectados y denunciados”.
El documento indica que en el país “no hay una política policial ni una actitud judicial tendiente a que se encaminen investigaciones dirigidas a detectar el proxenetismo”.

El riesgo Maldonado
En la publicación, se confirma que en el departamento de Maldonado, “el 18% de los trabajadores sexuales encuestados responde que trabajó sexualmente en el exterior, mientras que un 28% dice que recibió ofertas para hacerlo, y un 21% afirma que esas ofertas son frecuentes”.
Asimismo, una encuesta realizada entre 52 trabajadores sexuales, pacientes del área de Profilaxis Sexual del hospital Doctor Elbio Rivero de Maldonado en el año 2007, muestra que los relevados nacieron un 54% en Montevideo, un 38% en otros departamentos y el 8% en Maldonado. “Maldonado requiere más atención de las políticas públicas y un nuevo ensamblaje de los programas del gobierno central para enfrentar una realidad social… con una migración desordenada y desatendida, ruptura familiar (una sociedad sin abuelos), niños que quedan solos sin nadie que se haga cargo de ellos, informalidad y zafralidad laboral paradójicas (alto empleo en verano y bajo en invierno), mercado sexual con prostíbulos y rotación de mujeres de todos los departamentos donde no están claros los acuerdos laborales cuando existen, falta de identidad y jóvenes sin espacios”, menciona el libro.

LA EMBLEMATICA CRUZ DEL CERRO PAN DE AZUCAR EN TOTAL ESTADO DE ABANDONO




La cruz que corona el cerro Pan de Azúcar, a punto de llegar a sus 80 años, presenta un estado de total abandono y deterioro en su estructura, aunque permanece habilitada para la visita de lugareños y turistas.
Concebida en el año 1933, con sus 35 metros de altura sobre el cerro Pan de Azúcar, permite una observación sin igual del paisaje de toda la región.
Aunque instituciones u organizaciones no han alzado la voz por el deterioro de una construcción emblemática y de gran atractivo turístico, decenas de vecinos y visitantes nos han hecho saber la situación.

La cruz que se erige sobre el cerro Pan de Azúcar, visible desde varios kilómetros a la redonda, y verdadero emblema de la denominada Zona Oeste del departamento de Maldonado, presenta un alto grado de descuido, y lo que es más grave, de deterioro en su colosal estructura de hierro y cemento.
Días atrás, ascendimos hasta la cumbre del Pan de Azúcar para verificar las múltiples denuncias y muestras de preocupación, llegadas por distintas vías, tanto de residentes de la zona como de ocasionales visitantes. Fue merced al apoyo de la Base Aeronaval Capitán Curbelo, con asiento en Laguna del Sauce, que, transportó a este corresponsal en el helicóptero Wessex 081 hasta la cumbre de la mole de granito que domina la zona.
Allí se puede verificar que no solo el entorno de la base de la cruz de 35 metros está absolutamente descuidado, sino que la propia estructura de hierro y cemento, presenta un alto grado de deterioro.
Llegar a la cumbre del cerro Pan de Azúcar (tiene una altura de 423 metros, y es el punto más alto de los cerros que se ubican sobre la costa del departamento de Maldonado), siempre ha sido un desafío por cuanto no existe un camino delineado, sino que se asciende y desciende observando en distintos puntos, flechas pintadas en las rocas que conducen a la cumbre o a la falda.
Sin embargo, el entorno de la base misma de la cruz, se presenta prácticamente inaccesible por la presencia de gran cantidad de arbustos, espinas de cruz y un enorme volumen de residuos que dejan los propios visitantes, y que demuestran que no existen acciones de mantenimiento regulares.
En el propio ingreso al interior de la cruz, donde se inicia la angosta escalera caracol que lleva hacia los brazos a través de 102 escalones, existe un profundo pozo -lleno de agua- apenas cubierto con una chapa de hierro. Apenas se inicia el ascenso hacia los brazos, donde pueden observarse paisajes inigualables a través de enormes ventanas, cómodamente sentado en largos bancos de cemento, aparecen al desnudo “los hierros” de la estructura e interminables manchas de color verde que, confirman el ingreso masivo de agua de lluvia y la permanente presencia de humedad. En el avance, se pueden constatar rajaduras y desprendimientos de material que siguen confirmando el alto grado de deterioro y abandono, que contrasta con miles de graffitis de todos los colores, estampados desordenada y desprolijamente por los visitantes.
Uno de los soportes del brazo (cada uno tiene 14 metros de largo) ubicado al Oeste, muestra una importante rotura.
Hace muchos años
En 2006, nos hicimos eco de una denuncia presentada ante la Junta Departamental de Maldonado, por el edil del Frente Amplio, Alejandro Martínez. El edil oriundo de Piriápolis, ofreció un pormenorizado informe de la situación de la cruz, exhibió fotografías que daban testimonio y logró que pocos días después la intendencia clausurara las visitas al lugar hasta tanto un grupo de técnicos evaluara el estado de la estructura. Tas ello, se realizaron trabajos de mantenimiento, pero no fueron suficientes ni duraderos en el tiempo.
"Observando más técnicamente la cruz vemos daños estructurales, como hierros a la vista en muy mal estado, e incluso en partes críticas como en los soportes de los grandes brazos de 14 metros de largo, que tienen una capacidad de hasta 20 personas sentadas cada uno, situación que entiendo que en caso de ser necesario en épocas de mucha afluencia de turismo, tendría que regularse la entrada de personas", afirmó el edil en los primeros días del mes de julio de 2006.
Respecto a la escalera caracol --de unos 30 metros de altura--, que lleva hasta los brazos, aseguró que "también está deteriorada a pesar de que se ven intentos fallidos anteriores para proteger el hierro con pintura y mortero de arena y cemento.
Al llegar a los brazos seguimos encontrándonos con el feo aspecto de las pintadas en las paredes, pero la parte más preocupante de la estructura es aquí donde la podemos apreciar de cerca, partes de hormigón faltante que dejan a la vista el hierro en muy alto estado de oxidación y en algunas zonas hierro inexistente", además, "se ven grietas en el suelo y techo de estas galerías panorámicas, pero lo que más me preocupó fue la acumulación de agua en el brazo Este, como si estuviera quebrándose a la altura de los soportes inferiores", agregaba.
Histórica y turística
Alejandro Martínez (hoy electo concejal para el municipio de Piriápolis), lamentaba en su exposición, que la situación que constatara no haya sido antes atendida, habida cuenta de que el lugar se constituye en un mirador espectacular del Este uruguayo, desde donde se puede observar el balneario de Piriápolis y el mar -al Sur-, la ciudad de Pan de Azúcar y las sierras de las Animas -al Norte-, al igual que con buen tiempo, Punta del Este y la isla Gorriti -al Este-.
“Este es un paseo imperdible para los visitantes, como es la estatua de la Libertad en Nueva York con mirador panorámico; el nuevo cristo de Camboriú, que tiene un haz de luz que ilumina la ciudad, y lo identifica como un centro atractivo para los visitantes y turistas por las noches. Otro ejemplo es el Cristo Redentor del Cerro Corcovado en Río de Janeiro, obra más comparativa por haberse realizado con el mismo motivo y en el mismo año (1933), este ha sido mucho más conservado y auspiciado por el país, convirtiéndose en símbolo representativo de Brasil a nivel internacional", agregaba.